Feminidad

La feminidad es el conjunto de cualidades que en una cultura particular, alude a los valores, características y comportamientos tanto aprendidos, como a características específicamente biológicas de una mujer o niña, según su definición.

Desde que empecé a desarrollarme fui una nena grande. Me describían como fuerte, torpe, trotona, poco delicada, salvaje… medio rústica.‬ ‪La naturaleza femenina que Dios había puesto en mi, poco a poco fue tapada por lo que otros decían de mi, de cómo me comportaba y de cómo me veía. En comparación con las otras niñas de mi edad yo siempre me veía más grande. Era diferente incluso en la forma de pensar.

Estos factores me llevaron a que por mucho tiempo tuviera complejos por la forma de mi cuerpo. No era como las demás chicas con quienes me relacionaba. A medida que me fui desarrollando me iba dando cuenta de que en definitiva mi cuerpo no era igual que el de mis amigas y por esa razón no podía tener el mismo estilo que ellas, ni me vería igual.

Hubo etapas en que me llegué a comprar ropa para varones. Camisas t-shit y pantalones de deporte. Trataba de ocultar mi cuerpo porque no estaba complacida con la forma en que era. No me gustaba nada de mi: ni mi personalidad ni mi físico. Ponía poco esmero en mi cuidado personal. No usaba maquillaje, no me gustaba peinarme. No lo veía como algo necesario. Pero la realidad es que me vestía según la imagen que tenia de mi misma. Como me imaginaba me proyectaba.

No fue hasta que experimente el transformador amor de Dios en mi vida que pude entender que me había hecho mujer, chica, femenina. Que me dio un regalo al ser como soy. Que más que una casualidad Él me formó. Que puso en nosotras la posibilidad de ser madres y procrear. Que puso en nosotros sensibilidad, amor, gracia, dulzura y que era mi responsabilidad cultivar y hacer que cada una de estas cualidades florecieran en mi.

Mujer, chica, femenina.

Acepta cómo Dios te formó. El mundo quiere hacernos pensar que ser femenina es igual a debilidad o inferioridad, pero no es así. Puedes tener fuerza, confianza y voluntad sin tener que adoptar la imagen del varón. A cada uno, tanto al hombre como a la mujer Dios le dio fuerza, valentía y coraje para que pudiera cumplir con la tarea que le fue asignada a cada uno. Ambos abrazando y amando cada una de las cosas que nos hace tan distintos al varón de la mujer, y cómo se complementan estas cualidades.

Puedes resaltar tu feminidad, sin ser seductora.

Lo único que debes hacer vestirte de acuerdo a lo que eres, aceptando y amándote como eres. Con modestia (humildad, falta de vanidad). Ya que nuestro cuidado personal dice mucho más de nosotros de lo que pensamos. Debemos cuidar como nos vemos y la imagen que proyectamos. Mas que para complacer a los demás, para sentirnos cómodas con nosotras mismas.

Exactamente como eres. Mucho más de lo que se ve.

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Lo que pasó un día en la nevera

45º F, hoy la temperatura está buena. Aquí en la nevera hay diferentes tablillas y aunque no estamos organizados por orden de importancia, hay algunos que están sobre mí. De hecho, debajo de mi están las primas Srta. Zanahoria, Srta. Lechuga y Srta. Cebolla. Yo estoy en la tablilla arriba de ellas. Ellas están en las gavetas para conservarse mejor.

Pues yo estoy aquí, junto a Mango, Guineo y Papaya. Yo soy una Guayaba, soy una fruta tropical. No necesito el frío para nacer en el árbol, pero si un poco para mantenerme saludable. Así que estoy en ese lugar de la nevera donde no hace tanto frío, pero no es tan caliente tampoco. ¡Estoy en casa! Este es mi lugar.

En la parrilla de arriba están Fresa Roja, Fresa Camaleón, Fresa Diamante y Fresa Mía; ellas son hermanas, todas bellas y brillantes. Tienen que estar arriba porque ellas necesitan del frío para mantenerse vivas.  Realmente todos los que estamos en esta nevera somos hermanos adoptivos. Si. No todas las frutas nacimos de un mismo arbusto o árbol, pero un mismo dueño nos compró en el Supermercado. Mis hermanas, las fresas no tropicales, están arriba y yo estoy aquí. Y aunque todos somos de un mismo dueño no nos parecemos.
En la primera tablilla, en la más linda y limpia están nuestros vigilantes, los alcaldes, la familia Piña. Ellos son los que está ahí para cuidarnos y ayudarnos. Cuando la temperatura de la nevera sube, ellos la bajan. Cuando llegan alimentos nuevos, ellos son los que nos dicen cómo debemos cuidarlos y ayudarnos para que lleguen a ser los más queridos y que no se mueran por están en la tablilla incorrecta. Cada alimento tiene una tablilla asignada para su bienestar.

Una vez a Papaya le asignaron cuidar de un Tamarindo que llegó nuevo. Papaya lo trajo a nuestra tablilla, pero el necesitaba un lugar más seguro para estar. Cuando acomodaron a Melón Melón, por poco lo aplasta y fue todo un susto. Las Uvas de Seguridad, vinieron y se llevaron a Tamarindo para las gavetas de la puerta y a Papaya la dejaron una compra sin asignarle a nadie. Sra. Piña hablo con ella y ya puede de nuevo hacer su labor.
Pero hoy ha sido un día muy activo. Hoy llegaron frutas y verduras nuevas y mis hermanas las fresas han estado hablando mucho. Desde acá abajo es un poco difícil escuchar lo que dicen. Le pregunté a Papaya de que hablaban y me dijo que no sabía. Así que me pegué lo más que pude a la esquina y trate de escuchar todo lo que decían.

Mis hermanas están hablando de los de arriba, arriba.  De los que viven en el “freezer”.  Están hablando de los alimentos congelados sin que ellos estén presente.  Por estar en el “freezer” ellos no son los más importantes, pero igual hay que respetarlos.  Ellos tienen otra cultura diferente a la nuestra y eso es lo que mis hermanas comentan en su conversación.  Mis semillas están tristes. Se supone que esto no esté sucediendo.  Y vienen a mi mente las palabras que me hacen pensar por qué estoy en la tablilla de abajo con mis amigos los tropicales y no con mis hermanas Fresas. Y es que, lo que yo digo a veces no es bien escuchado por ellas.  Déjame explicarme, a veces digo cosas, que son ciertas para cuidarlas y que nuestro dueño no las saque de la nevera, pero no me escuchan porque les gusta hablar, les gusta comentar de lo que pasa en las tablilla de arriba o de abajo. Les gusta hablar bajito de lo que pasa en la tablilla que no pueden ver, así que hablan basado de opiniones y no con exactitud.  Hablan sin que Sr. y Sra. Pina sepan de que ellas hablan. Así que a veces me quedo callada cuando estamos juntas y no digo nada.

Recibí unas palabras sabias que me tranquilizaron. Aunque son mis hermanas, no puedo obligarlas a que no lo hagan. Ellas tienen toda la libertad de hacerlo, aunque sabemos que no es lo mejor para nosotras. Y ellas son las que se dañan, por hacerlo.

Ya han pasado dos meses desde aquello, y créanme los Piñas se dieron cuenta de todo, pero aquí lo que hay es mucho amor y espacio para todas. Esta nevera es un lugar tan lindo y limpio, un lugar de donde nadie se quiere ir. Aunque a veces las frutas de caigan de la primera tablilla para abajo y tengan que venir las Uvas de Seguridad con las Quenepas y su ambulancia a socorrerlas, los señores Piña siempre las reciben y las ayudan para cuando nuestro dueño inspeccione la nevera buscando qué alimentos están limpios y cuales se han dañado, todos estemos saludables, limpios, y sin hongo ante él.

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