Palabras [in]directas

Hace unos días un profesor dijo algo en clase y yo contesté a su expresión  por mi cuenta de Twitter. Por ese tuit, recibí un comentario.

Y es que lo que para mi fue imprimir un pensamiento, a los ojos de mis lectores fue una indirecta. Ya sabes, las indirectas son todas esas frases, palabras, citas, fotografías con texto o cualquier mensaje que quisieras decirle a alguien, pero no lo haces así que lo publicas en las redes. De esa manera, no se te puede reclamar.

Aunque mi tuit no fue en efecto un mensaje para alguien específico, hay muchas personas que sí hacen ese tipo de expresión en sus espacios en Internet. Muchas personas se esconden y refugian detras del sarcasmo publicado en sus redes para decir lo que no se atreven a expresar en una conversación en persona.

Ya que de esta manera pueden comentar lo que quieren que otros sepan, sin decirlo abiertamente. Un hecho que no solo daña la imagen del que lo hace, sino que pone en duda la madurez a la hora de resolver conflictos.

Es necesario aprender a callar, y en estos tiempos aprender a no escribir. Saber qué es publicable y qué no lo es. Cuando compartimos quejas, problemas o indirectas por las redes sociales estamos volviendo nuestra mente, vida y relaciones transparentes, fragiles y quebrantables por quien lee. Hacemos de nuestra vida un espectáculo. Reducimos los conflictos a letras que cualquiera lee y malinterpreta. Invitando abiertamente a otros a entrar en esa area de nuestra vida.

No escribas nada en las redes cuando estés molesto.
Cuando tengamos una situación, no debemos correr a las redes sociales a escribir cómo nos sentimos. Es mejor hablar directamente con la persona y ser específicos a la hora de presentarles qué fue lo que no nos gustó. Con las indirectas no resolveremos nada, solo empeoraremos las cosas y haremos un malentendido demasiado grande, que involucrará a otros.
Todo el mundo se da cuenta.

Tal vez pensemos que nadie entenderá, pero nuestros amigos entenderán de lo que hablamos. No involucremos a otros en nuestros asuntos, resolvámoslo sin tener que invitar a otros a que piensen mal o tengan un problema con otros solo porque nosotros hayamos tenido una diferencia con ellos.

En la era de lo público y lo evidente, no dejemos que un espacio en internet sea el lugar donde compartamos nuestros asuntos. No expongas a otros, no te expongas a ti.

Tú viniste conmigo

Cuando somos pequeños muchas veces no podemos abrir o cerrar bien la llave que hace que el agua corra y salga en las duchas. Usualmente si son tinas (bañeras), las llaves son separadas y casi siempre viejas y por eso son mucho más difíciles para abrir. Cuando tienes 7 años y tu papá te dice que te vayas a bañar, tú quieres demostrarle que eres independiente y que puedes hacerlo solo. Pero cuando llegas al baño te topas con que la llave está demasiado apretada como para moverla por ti mismo. Y piensas: “no le voy a decir a papi, porque va a pensar que soy un niño débil y yo no soy un niño débil”. Entonces intentas abrir o cerrar la llave con tus fuerzas, que son tan pocas o están tan mal empleadas, porque todavía estás aprendiendo. Y probablemente pasó que hiciste una fuerza mal hecha y te llevaste un dedo enreda’o, o sacaste la llave de sitio. Y entonces sí que se formó. Trataste de esconder lo que acabaste de hacer, pero no puedes porque tarde o temprano, por el llanto de susto o de dolor se van a enterar y papá va a entrar por esa puerta del baño repartiendo cantazos y gritando que por qué eres tan inútil. Así que el miedo de que puede decir papá, te asusta y no te deja moverte a pedirle ayuda. Cuando tu papá sabe que con 7 años necesitas ayuda para abrir la llave, necesitas saber hasta dónde llenar la tina, necesitas supervisión. Tú papá no se va a molestar porque le pidas ayuda, de hecho, el está esperando a que lo hagas.  

Como hijos de un Padre Invisible, de Jehová Dios Eterno, tenemos muchísimas situaciones que no sabemos resolver o que no podemos enfrentar con nuestras propias fuerzas. Hay etapas nuevas, decisiones importantes o sucesos que nos exigen una respuesta o una postura que no sabemos cuál será y nos tiene pensando ¿qué rayos voy a hacer ahora? ¿Cómo lo voy a hacer sin que Dios se enoje conmigo? ¡Yo no quiero que Dios piense que yo no puedo hacer lo que Él me dijo que hiciera! Yo quiero cumplir con el propósito que Dios tiene para mi vida, en cada área que Él creo. 

Dios no se va a enojar contigo porque ores con honestidad y digas: Señor, no sé que estoy haciendo, no sé cómo lo voy a hacer, necesito que me guíes y que me ayudes. 

Cuando tratamos de arreglar las cosas por nosotros mismos de seguro terminamos con un reguero más grande del que teníamos cuando empezamos. Con la tina desbordada, con espuma en el piso, con la llave rota y con un dedo fracturado, pero créeme que con un Padre con brazos abiertos diciéndote ”Ven, Yo te ayudo”. Así que mejor, desde el principio cuando veas la llave di: “No sé cómo voy a abrir esta llave y que salga agua de ahí, pero Tú me mandaste a este baño. Tú me mandaste a este lugar, Tú me dijiste hazlo. Así que estoy aquí, y Tú me darás la fuerza. Tú viniste conmigo.” 

¡Salven a los gorilas!

Mayo veintiocho del dos mil dieciséis. Un niño de 4 años cayó en la fosa de unos gorilas en el Zoológico de Cincinnati, Ohaio. La noticia no se enfocó en que el niño cayó y cuál era su estado. La noticia tomó el siguiente enfoque: el gorila.

Al animal le dispararon para asegurar la vida del menor, según lo que han informado. Pero no voy a reescribir la nota, sino a comentarla.

En las redes sociales, y con el poder demasiado grande de la libertad de expresión, se ha encendido un debate gigantesco sobre si era o no necesario matar al gorila. Personas escriben sus argumentos y defienden la idea que tienen. Era necesario matarlo, no era necesario matarlo. Personas hacen campañas y hablan de cuán devastador fue el asesinato del gorila Harambe. Cuando una sociedad prefiere la vida de un animal por encima de la de un humano, entonces sabes que estamos mal. Verdaderamente mal. 

Quiero se se detenga por un momento, que detenga los argumentos que pueda tener listos en su mente para disparar y piense en algo. ¿Y si hubiese sido su hijo el que estaba en ese lugar? ¿Qué si hubiese sido alguien especial en su vida? Ustedes hubiese querido que hicieran lo que fuera para rescatar a esa persona.

Si tiene de frente a un animal que pesa el triple que usted, que sabe que estornudando lo puede matar,  va a querer que alguien le dispare y lo salve. Va a querer que alguien haga lo que sea para sacarte lo antes posible de allí. 

Pero este no es el primer caso. Hace cinco años, Charla Nash, fue atacada por un chimpancé en Connecticut. El ataque le desfiguró la cara y tuvieron que hacerle un transplante de rostro. Charla no tuvo la culpa de que un chimpancé la atacara, el niño lo hubiese sido tampoco.

Este tampoco será el último caso. Los animales no deberían estar encerrados. Los humanos no deberían enjaularlos. Tal vez le dispararon para librarse de una demanda legal. Pero la madre de ese niño no lo hizo. Los padres no le dispararon al gorila. Somos tan ligeros en dictar juicios. Mensajes como “mala madre” o “malos administradores”. Hay que tener en mente que los accidentes ocurren todo el tiempo, y por eso son accidentes. Son cosas que no no quiere que pasen, pero pasan. 

Muchos están dispuestos a defender a las abejas, a los gorilas, a las ballenas pero, ¡Aaaaah! ¡Que la mujer aborte! Eso que tiene ahí no es vida. Esas células (igual que se forman en el animal) no tienen vida. No son nada, sin simplemente células. 

“¡Salven a las ballenas!”,  dicen

“¡Salven a los gorilas!”, gritan

“¡No se coman las vacas!”, exclaman

Pero adelante,

“¡Haz con tu cuerpo lo que quieras porque es tuyo!”, afirman 

No puede defender una vida y querer ver a otra morir. Los seres humanos son mucho más valiosos que los animales. Cada cual que esté donde le corresponde estar y así se evitan problemas como estos, y como muchos más que no hemos conocido. 

Poesía: una de las bellezas que sale del dolor

El dolor que podemos experimentar por las diferentes situaciones en nuestras vidas es muy real, y no hay que tratar de fingir que no tenemos dolor cuando pasamos por ciertas situaciones. Una perdida, una tradición, una herida… son eventos que nos provocan dolor. 

La palabra establece que Jesús pasó por cada una de esas cosas y que Él entiende lo que nadie puede entender. No podemos pedirle a otros que nos entiendan solo Él puede hacerlo. Aunque otros pueden apoyarnos, solo Él tiene palabras de vida y de restauración.
 David, el hombre con el corazón conforme al de Dios fue un hombre complemente imperfecto que pecó como tú y yo pecamos. 
 

David escribía, el Espíritu Santo era quien traía revelación e inspiración. En medio del dolor y del quebranto, David escribía. 
Escribiendo David recordaba su identidad en Dios y recordaba quién era Su Dios. Era una forma de meditar y recordar las promesas de Dios para Su vida. Al principio de algunos salmos se enfocaba en él y en sus problemas tan gigantes, pero luego recordaba en el Dios que había puesto Su confianza y todo cambiaba. Su mente cambiaba y su enfoque frente a la situación. Y así lo escribía… Primero mencionaba que había quienes lo querían matar, y luego adoraba a Dios porque Él es nuestro protector. 

Los salmos tienen un sabor poético (y profético). Así que viéndolo de ese modo es lo que me lleva a pensar que la poesía es una de las bellezas que sale del dolor. 
Cuando tenemos dolor, tristeza o pensamos que estamos solos nos podemos sentar a escribir para meditar en lo que nos sucede. Una de las herramientas más hermosas que tenemos es la escritura. Nos ayuda a poner nuestros pensamientos en orden traspasándolos al papel donde escribimos. Cuando leemos la Biblia recibimos lo que necesitamos y debemos meditar en ella. Es aconsejable escribir y así lo recordamos con más claridad, nada es mejor que contarte a ti mismo lo que pasó. 
La poesía que sale del dolor es así: te permite expresar con palabras lo que sientes, y te deja incluso, ver lo lindo del dolor. Ver que el dolor no es eterno, que tenemos Quién lo sane. Que el dolor requiere ser sentido como dice una frase, porque no se puede negar o esconder por mucho tiempo sin que brote hacia afuera con diferentes síntomas. La poesía te deja decir lo que incluso no sabías que sentías. Deja que entre Jesús y que salga el dolor y haz como David. Escribe. 

Amigovio❣

Recientemente la RAE incorporó el término “amigovio” en su diccionario. Y se define así: “persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo”. Una definición un poco confusa, igual que el término que trata de explicar.

Lo que quiere decir esto es que no es tan formal como un noviazgo, o sea, que no se van a casar, pero tampoco son amigos, están en el medio. Lo que coloquialmente conocemos como amigos con privilegios. Algo extraño, pero real. Muchas veces, son relaciones que pasan a escondidas y que uno se entera mucho tiempo después en una fiesta de cumpleaños.

Mucho jovenes viven así, teniendo alguien con quien compartir pero sin compromiso formal. Es una relación no estable, sin compromiso y por un acuerdo de ambas partes. Pero si es un acuerdo de ambas partes, ¿Por qué no es recomendable estar en una relación así?  Aquí te presento varias razones… 

 

Falta de pacto

Dios es un Dios de pactos, compromisos y firmeza.
Cuando accedemos a estar en una relación de “amigovios” lo que estamos expresando es que no tenemos la capacidad de decidir con verticalidad. No podemos ser la última opción de alguien. Si nos ofrecen estar en una relación así no nos respetan. Si no están dispuesto a tener un compromiso real, no vale la pena.

 

Representan egoísmo

“Estás conmigo para lo que yo quiero, cuando yo quiero.” Vas a tratar de suplir la demanda de alguien que necesita mucho más que tu amor y tu atención. Una relación parasitaria, donde uno se beneficia más que el otro.

 

Traen heridas

Imagínate parado en el filo de un acantilado…. no hay estabilidad. Una fina línea, un paso más allá y lo que viene es dolor y sufrimiento. Estar envuelto en una relación así a la larga traen heridas y causan dolor en una, o ambas personas envueltas. Algunas veces somos nosotros mismos quienes nos exponemos al dolor cuando decidimos estar en una relación donde desde el principio no se han establecido parámetros de cuidado. En una relación así no hay seguridad, no hay estabilidad, no hay amor, no hay protección; sino que reinan vulnerabilidad e impotencia.

 

Confunden tu valor

Ninguna persona tiene el derecho de hacerte sentir que no vales la pena, que no eres lo suficientemente bueno como para comprometerse. Si no te quiere ahora, no te va a querer nunca. Si no puede honrarte en la amistad, no te va a honrar en el matrimonio. No aceptes un amor comprado o condicionado.

 

Revierte esto con el poder de la elección

Cuando nosotros elegimos a alguien tenemos que entender que es para toda la vida, al menos así debe ser. En la Palabra se representa la relación de Dios con su pueblo como un matrimonio: un pacto eterno. Un amor incondicional.

Si alguien no está seguro de lo que quiere, entonces definitivamente no está listo para tener una relación. Una persona decidida y con un pensamiento firme es lo mejor que puedes añadir a tu vida, no alguien que te arrastre a su inseguridad y temor.

Decide amar, comprometerte y decide por quien decide por ti.

 

Tu sueño es mi sueño

Crecí en una casa con un librero lleno de libros que nadie quería leer. Mi abuela, cada vez que me veía leyendo y escribiendo me decía que dejara los inventos. Recuerdo que me sentaba con la enciclopedia a buscar datos geográficos de Alemania, que no entendía pero que me disfrutaba. Leía libros en inglés, aunque la mitad de lo que leía no me hacía sentido. Y así, mi niñez fue bastante entretenida. Siempre recuerdo las palabras de mi abuela diciéndome frases no tan positivas cuando yo buscaba entre esos libros llenos de polvo, comidos por cucarachas. Ella creció en Yauco, 1945. Cuando ella era joven, las mujeres tenían dos grandes metas en la vida: casarse y tener hijos, una muy atada a la otra. Muchas veces esas mujeres estaban sometidas y eran abusadas por sus padres y pensaban que era la manera normal en las relaciones. Así que usualmente terminaban con un hombre que también abusaba mental y físicamente de ellas. Abuela vivió sin poder conocer más de lo que se le decía. Así que la idea de que yo quisiese ser una mujer con amplios conocimientos le asustaba o no le agradaba. Que yo hiciese tantas preguntas para ella era un poco radical.

Pero a lo largo de la vida me di cuenta de que esa manera de ser tenían una razón. Creo que las características que tenemos tienen mucho que ver con el propósito de Dios en nuestras vidas. Algunas veces la gente no entiende nuestros sueños y nos dicen cosas que nos hieren. Y es que cada cual tiene una manera, cada cual tiene una pasión. A algunos les encanta la música, y ministran a través de ella. Otros están apasionados por la fotografía, y hacen que la vida sea recordada. Otros son buenos administrando, y son realmente importantes. Cada cual se debe desenvolver en eso que le hace feliz. 

Dios es un Dios creativo. Jehová creó todo lo que existe de la “nada”. Él lo pensó y por medio de Su Palabra todo fue hecho. Imagina cuan importantes son las palabras para Dios.

Y siempre se ha dicho que la gente que compone música, los que escriben y los que pintan son más sensibles. A través de las artes el ser humano encontró cómo comunicar lo que no era tan fácil describir. David era un poeta. Mucho de lo que escribió David en los Salmos hoy día se canta. Con la música se describe a Dios, se le canta a Él. Y yo me imagino, que toda la gente que Dios usó para documentar y formar lo que conocemos ahora como la Biblia  era gente que tenía que gustarle escribir. Vemos a alguien como Pablo que escribió con tanta fluidez (claro está, la Inspiración la daba el Espíritu Santo) pero ellos fueron los que se dejaron usar por Él. 

Y así de importante ha sido para el ser humano la escritura. Hasta el día de hoy que podemos ver una Joyce Meyer, una mujer que bendice la vida de muchas personas a través de lo que escribe. Tomando su vida y llevándola en palabras a la gente. Pudiendo explicar la complejidad de la mente humana con la Palabra de Dios.

No sé a dónde Dios me permita llegar a través de lo que me apasiona, pero sé que esto es lo que me gusta.  Que ese sueño que está en nosotros pueda tener valor más allá de una aprobación común. Cuando usamos lo que nos apasiona para bendecir a otros, nuestro sueño se hace más significante. Así que no le hagas tanto caso a esa gente que piensa que tus capacidades no son tan buenas, o que tus talentos no te van a llevar a ninguna parte. El punto no es llegar a ser famoso, ni llegar tan lejos, nos debe bastar con ayudar a los que tenemos cerca. Atrévete a soñar tu sueño. 

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El periodismo que hace daño

A las noticias reacciono de dos maneras: vomitando o escribiendo. Y a veces, una seguido de la otra. Este día desperté con una noticia que me hizo pensar y luego juntar mis pensamientos en estas palabras.

En mis clases de periodismo los profesores nos enseñan a escribir con sentido. Además de eso nos enseñan ética y moral. Los profesores nos dicen que cuando escribimos una nota, exponemos a personas reales que tienen una familia y una vida como nosotros. Son personas y escribimos para personas que sienten. Pensaba que nunca me iba a tocar leer una noticia de alguien a quien conocía. Realmente, creo que ese pensamiento jamás pasó por mi mente.

Luego de pensar muchísimas cosas me cuestione el propósito de la noticia. ¿Ayudaba esta noticia a que el pueblo de Puerto Rico tomara mejores decisiones? ¿Desenmascaraba esta noticia lo que sucede en el Gobierno que no podemos saber con claridad? ¿Acaso estaban publicando algo que cambiaría el curso de vida de todos los ciudadanos? No. Era una noticia, como tantas que veo, leo y analizo. Un día común para la policía y el periódico haciendo su trabajo en colaboración.

Un acusado y una publicación van de la mano. Y me seguía cuestionando el propósito de la noticia. La regla que se nos enseña es ver, digerir y publicar. Así que mientras más pensaba y más preguntas me hacía, más me envolvía en preguntas y respuestas que no me convecían, que no me parecían lógicas…

Sin duda alguna el periodismo es una gran herramienta. Una investigación como la del Watergate es el sueño de todo aspirante al periodismo. Lo que pasa es que se nos olvida la realidad, se nos olvida que son personas, se nos olvidan sus familias, se nos olvida que sienten, se nos olvida por la demanda de información, o porque nunca estuvimos conscientes. Y mientras escribo me doy cuenta de que es lo que me tenía pensando tanto.

Aunque el periodista que publicó estaba en ley, aunque se puede hacer, aunque son documentos públicos que se pueden exponer y que aunque el Articulo 2 en la Sección 4 diga que tenemos libertad de prensa la pregunta siempre viene a mi cabeza. ¿Debo hacerlo? ¿Debo publicar esto? ¿A quién voy a beneficiar publicando esta noticia? ¿Por qué todo el mundo tiene que saber esto si hay muchas tantas otras cosas que no se dicen?

Aquí es donde se me dificulta entender y el poder hacer. La única opción lógica que pasa por mi mente es que se hace con la intención de avergonzar, culpar y humillar. No se resuelve nada, no se aclara nada, no se enseña nada. Se culpa, se victimiza, se agranda lo mínimo.
El poder que tienen los periodistas no debe usarse de esta manera. Si el poder que me ofrecen es para marcar vidas con maldad, no lo quiero. No quiero que me reconozcan ese poder para exponer y humillar.

Me gusta el periodismo que aclara dudas, que ayuda, que resuelve, que informa, que educa, que alienta; pero aborrezco, me molesta, me quita las ganas de escribir y de leer el periodismo que hace daño.