Palabras [in]directas

Hace unos días un profesor dijo algo en clase y yo contesté a su expresión  por mi cuenta de Twitter. Por ese tuit, recibí un comentario.

Y es que lo que para mi fue imprimir un pensamiento, a los ojos de mis lectores fue una indirecta. Ya sabes, las indirectas son todas esas frases, palabras, citas, fotografías con texto o cualquier mensaje que quisieras decirle a alguien, pero no lo haces así que lo publicas en las redes. De esa manera, no se te puede reclamar.

Aunque mi tuit no fue en efecto un mensaje para alguien específico, hay muchas personas que sí hacen ese tipo de expresión en sus espacios en Internet. Muchas personas se esconden y refugian detras del sarcasmo publicado en sus redes para decir lo que no se atreven a expresar en una conversación en persona.

Ya que de esta manera pueden comentar lo que quieren que otros sepan, sin decirlo abiertamente. Un hecho que no solo daña la imagen del que lo hace, sino que pone en duda la madurez a la hora de resolver conflictos.

Es necesario aprender a callar, y en estos tiempos aprender a no escribir. Saber qué es publicable y qué no lo es. Cuando compartimos quejas, problemas o indirectas por las redes sociales estamos volviendo nuestra mente, vida y relaciones transparentes, fragiles y quebrantables por quien lee. Hacemos de nuestra vida un espectáculo. Reducimos los conflictos a letras que cualquiera lee y malinterpreta. Invitando abiertamente a otros a entrar en esa area de nuestra vida.

No escribas nada en las redes cuando estés molesto.
Cuando tengamos una situación, no debemos correr a las redes sociales a escribir cómo nos sentimos. Es mejor hablar directamente con la persona y ser específicos a la hora de presentarles qué fue lo que no nos gustó. Con las indirectas no resolveremos nada, solo empeoraremos las cosas y haremos un malentendido demasiado grande, que involucrará a otros.
Todo el mundo se da cuenta.

Tal vez pensemos que nadie entenderá, pero nuestros amigos entenderán de lo que hablamos. No involucremos a otros en nuestros asuntos, resolvámoslo sin tener que invitar a otros a que piensen mal o tengan un problema con otros solo porque nosotros hayamos tenido una diferencia con ellos.

En la era de lo público y lo evidente, no dejemos que un espacio en internet sea el lugar donde compartamos nuestros asuntos. No expongas a otros, no te expongas a ti.

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