¡Salven a los gorilas!

Mayo veintiocho del dos mil dieciséis. Un niño de 4 años cayó en la fosa de unos gorilas en el Zoológico de Cincinnati, Ohaio. La noticia no se enfocó en que el niño cayó y cuál era su estado. La noticia tomó el siguiente enfoque: el gorila.

Al animal le dispararon para asegurar la vida del menor, según lo que han informado. Pero no voy a reescribir la nota, sino a comentarla.

En las redes sociales, y con el poder demasiado grande de la libertad de expresión, se ha encendido un debate gigantesco sobre si era o no necesario matar al gorila. Personas escriben sus argumentos y defienden la idea que tienen. Era necesario matarlo, no era necesario matarlo. Personas hacen campañas y hablan de cuán devastador fue el asesinato del gorila Harambe. Cuando una sociedad prefiere la vida de un animal por encima de la de un humano, entonces sabes que estamos mal. Verdaderamente mal. 

Quiero se se detenga por un momento, que detenga los argumentos que pueda tener listos en su mente para disparar y piense en algo. ¿Y si hubiese sido su hijo el que estaba en ese lugar? ¿Qué si hubiese sido alguien especial en su vida? Ustedes hubiese querido que hicieran lo que fuera para rescatar a esa persona.

Si tiene de frente a un animal que pesa el triple que usted, que sabe que estornudando lo puede matar,  va a querer que alguien le dispare y lo salve. Va a querer que alguien haga lo que sea para sacarte lo antes posible de allí. 

Pero este no es el primer caso. Hace cinco años, Charla Nash, fue atacada por un chimpancé en Connecticut. El ataque le desfiguró la cara y tuvieron que hacerle un transplante de rostro. Charla no tuvo la culpa de que un chimpancé la atacara, el niño lo hubiese sido tampoco.

Este tampoco será el último caso. Los animales no deberían estar encerrados. Los humanos no deberían enjaularlos. Tal vez le dispararon para librarse de una demanda legal. Pero la madre de ese niño no lo hizo. Los padres no le dispararon al gorila. Somos tan ligeros en dictar juicios. Mensajes como “mala madre” o “malos administradores”. Hay que tener en mente que los accidentes ocurren todo el tiempo, y por eso son accidentes. Son cosas que no no quiere que pasen, pero pasan. 

Muchos están dispuestos a defender a las abejas, a los gorilas, a las ballenas pero, ¡Aaaaah! ¡Que la mujer aborte! Eso que tiene ahí no es vida. Esas células (igual que se forman en el animal) no tienen vida. No son nada, sin simplemente células. 

“¡Salven a las ballenas!”,  dicen

“¡Salven a los gorilas!”, gritan

“¡No se coman las vacas!”, exclaman

Pero adelante,

“¡Haz con tu cuerpo lo que quieras porque es tuyo!”, afirman 

No puede defender una vida y querer ver a otra morir. Los seres humanos son mucho más valiosos que los animales. Cada cual que esté donde le corresponde estar y así se evitan problemas como estos, y como muchos más que no hemos conocido. 

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