Poesía: una de las bellezas que sale del dolor

El dolor que podemos experimentar por las diferentes situaciones en nuestras vidas es muy real, y no hay que tratar de fingir que no tenemos dolor cuando pasamos por ciertas situaciones. Una perdida, una tradición, una herida… son eventos que nos provocan dolor. 

La palabra establece que Jesús pasó por cada una de esas cosas y que Él entiende lo que nadie puede entender. No podemos pedirle a otros que nos entiendan solo Él puede hacerlo. Aunque otros pueden apoyarnos, solo Él tiene palabras de vida y de restauración.
 David, el hombre con el corazón conforme al de Dios fue un hombre complemente imperfecto que pecó como tú y yo pecamos. 
 

David escribía, el Espíritu Santo era quien traía revelación e inspiración. En medio del dolor y del quebranto, David escribía. 
Escribiendo David recordaba su identidad en Dios y recordaba quién era Su Dios. Era una forma de meditar y recordar las promesas de Dios para Su vida. Al principio de algunos salmos se enfocaba en él y en sus problemas tan gigantes, pero luego recordaba en el Dios que había puesto Su confianza y todo cambiaba. Su mente cambiaba y su enfoque frente a la situación. Y así lo escribía… Primero mencionaba que había quienes lo querían matar, y luego adoraba a Dios porque Él es nuestro protector. 

Los salmos tienen un sabor poético (y profético). Así que viéndolo de ese modo es lo que me lleva a pensar que la poesía es una de las bellezas que sale del dolor. 
Cuando tenemos dolor, tristeza o pensamos que estamos solos nos podemos sentar a escribir para meditar en lo que nos sucede. Una de las herramientas más hermosas que tenemos es la escritura. Nos ayuda a poner nuestros pensamientos en orden traspasándolos al papel donde escribimos. Cuando leemos la Biblia recibimos lo que necesitamos y debemos meditar en ella. Es aconsejable escribir y así lo recordamos con más claridad, nada es mejor que contarte a ti mismo lo que pasó. 
La poesía que sale del dolor es así: te permite expresar con palabras lo que sientes, y te deja incluso, ver lo lindo del dolor. Ver que el dolor no es eterno, que tenemos Quién lo sane. Que el dolor requiere ser sentido como dice una frase, porque no se puede negar o esconder por mucho tiempo sin que brote hacia afuera con diferentes síntomas. La poesía te deja decir lo que incluso no sabías que sentías. Deja que entre Jesús y que salga el dolor y haz como David. Escribe. 

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