Tu sueño es mi sueño

Crecí en una casa con un librero lleno de libros que nadie quería leer. Mi abuela, cada vez que me veía leyendo y escribiendo me decía que dejara los inventos. Recuerdo que me sentaba con la enciclopedia a buscar datos geográficos de Alemania, que no entendía pero que me disfrutaba. Leía libros en inglés, aunque la mitad de lo que leía no me hacía sentido. Y así, mi niñez fue bastante entretenida. Siempre recuerdo las palabras de mi abuela diciéndome frases no tan positivas cuando yo buscaba entre esos libros llenos de polvo, comidos por cucarachas. Ella creció en Yauco, 1945. Cuando ella era joven, las mujeres tenían dos grandes metas en la vida: casarse y tener hijos, una muy atada a la otra. Muchas veces esas mujeres estaban sometidas y eran abusadas por sus padres y pensaban que era la manera normal en las relaciones. Así que usualmente terminaban con un hombre que también abusaba mental y físicamente de ellas. Abuela vivió sin poder conocer más de lo que se le decía. Así que la idea de que yo quisiese ser una mujer con amplios conocimientos le asustaba o no le agradaba. Que yo hiciese tantas preguntas para ella era un poco radical.

Pero a lo largo de la vida me di cuenta de que esa manera de ser tenían una razón. Creo que las características que tenemos tienen mucho que ver con el propósito de Dios en nuestras vidas. Algunas veces la gente no entiende nuestros sueños y nos dicen cosas que nos hieren. Y es que cada cual tiene una manera, cada cual tiene una pasión. A algunos les encanta la música, y ministran a través de ella. Otros están apasionados por la fotografía, y hacen que la vida sea recordada. Otros son buenos administrando, y son realmente importantes. Cada cual se debe desenvolver en eso que le hace feliz. 

Dios es un Dios creativo. Jehová creó todo lo que existe de la “nada”. Él lo pensó y por medio de Su Palabra todo fue hecho. Imagina cuan importantes son las palabras para Dios.

Y siempre se ha dicho que la gente que compone música, los que escriben y los que pintan son más sensibles. A través de las artes el ser humano encontró cómo comunicar lo que no era tan fácil describir. David era un poeta. Mucho de lo que escribió David en los Salmos hoy día se canta. Con la música se describe a Dios, se le canta a Él. Y yo me imagino, que toda la gente que Dios usó para documentar y formar lo que conocemos ahora como la Biblia  era gente que tenía que gustarle escribir. Vemos a alguien como Pablo que escribió con tanta fluidez (claro está, la Inspiración la daba el Espíritu Santo) pero ellos fueron los que se dejaron usar por Él. 

Y así de importante ha sido para el ser humano la escritura. Hasta el día de hoy que podemos ver una Joyce Meyer, una mujer que bendice la vida de muchas personas a través de lo que escribe. Tomando su vida y llevándola en palabras a la gente. Pudiendo explicar la complejidad de la mente humana con la Palabra de Dios.

No sé a dónde Dios me permita llegar a través de lo que me apasiona, pero sé que esto es lo que me gusta.  Que ese sueño que está en nosotros pueda tener valor más allá de una aprobación común. Cuando usamos lo que nos apasiona para bendecir a otros, nuestro sueño se hace más significante. Así que no le hagas tanto caso a esa gente que piensa que tus capacidades no son tan buenas, o que tus talentos no te van a llevar a ninguna parte. El punto no es llegar a ser famoso, ni llegar tan lejos, nos debe bastar con ayudar a los que tenemos cerca. Atrévete a soñar tu sueño.