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El periodismo que hace daño

A las noticias reacciono de dos maneras: vomitando o escribiendo. Y a veces, una seguido de la otra. Este día desperté con una noticia que me hizo pensar y luego juntar mis pensamientos en estas palabras.

En mis clases de periodismo los profesores nos enseñan a escribir con sentido. Además de eso nos enseñan ética y moral. Los profesores nos dicen que cuando escribimos una nota, exponemos a personas reales que tienen una familia y una vida como nosotros. Son personas y escribimos para personas que sienten. Pensaba que nunca me iba a tocar leer una noticia de alguien a quien conocía. Realmente, creo que ese pensamiento jamás pasó por mi mente.

Luego de pensar muchísimas cosas me cuestione el propósito de la noticia. ¿Ayudaba esta noticia a que el pueblo de Puerto Rico tomara mejores decisiones? ¿Desenmascaraba esta noticia lo que sucede en el Gobierno que no podemos saber con claridad? ¿Acaso estaban publicando algo que cambiaría el curso de vida de todos los ciudadanos? No. Era una noticia, como tantas que veo, leo y analizo. Un día común para la policía y el periódico haciendo su trabajo en colaboración.

Un acusado y una publicación van de la mano. Y me seguía cuestionando el propósito de la noticia. La regla que se nos enseña es ver, digerir y publicar. Así que mientras más pensaba y más preguntas me hacía, más me envolvía en preguntas y respuestas que no me convecían, que no me parecían lógicas…

Sin duda alguna el periodismo es una gran herramienta. Una investigación como la del Watergate es el sueño de todo aspirante al periodismo. Lo que pasa es que se nos olvida la realidad, se nos olvida que son personas, se nos olvidan sus familias, se nos olvida que sienten, se nos olvida por la demanda de información, o porque nunca estuvimos conscientes. Y mientras escribo me doy cuenta de que es lo que me tenía pensando tanto.

Aunque el periodista que publicó estaba en ley, aunque se puede hacer, aunque son documentos públicos que se pueden exponer y que aunque el Articulo 2 en la Sección 4 diga que tenemos libertad de prensa la pregunta siempre viene a mi cabeza. ¿Debo hacerlo? ¿Debo publicar esto? ¿A quién voy a beneficiar publicando esta noticia? ¿Por qué todo el mundo tiene que saber esto si hay muchas tantas otras cosas que no se dicen?

Aquí es donde se me dificulta entender y el poder hacer. La única opción lógica que pasa por mi mente es que se hace con la intención de avergonzar, culpar y humillar. No se resuelve nada, no se aclara nada, no se enseña nada. Se culpa, se victimiza, se agranda lo mínimo.
El poder que tienen los periodistas no debe usarse de esta manera. Si el poder que me ofrecen es para marcar vidas con maldad, no lo quiero. No quiero que me reconozcan ese poder para exponer y humillar.

Me gusta el periodismo que aclara dudas, que ayuda, que resuelve, que informa, que educa, que alienta; pero aborrezco, me molesta, me quita las ganas de escribir y de leer el periodismo que hace daño.

I am in the middle wearing a black top. Next to the guy with the burgandy button-up shirt.

Perfect Dress: Low Prices and Low Levels

 

Every year our youth group from church makes a special dinner for all the young people in the ministry. It’s named “Cena RED”. This is when everyone gets to dress as beautiful as possible. Boys get the tuxedo on and the shinny shoes, and girls get to wear the high heels and the kind of long dresses for proms. It’s all a glamorous and beautiful night when we remember and thank God for sending His son, Jesus Christ.

Well, it was December from last year, near the date for the Christmas event when my friend Tamy and I decided to go shopping in search for that beautiful dress I was going to wear. Before walking to Plaza del Sol (I live near so I sometimes walk), I remember that I ate a piece of cake and went to the stores.

It was nice and everything, but I was kind of sentimental due to natural events in women’s body. So, nothing was ok to me. We had walked almost the entire place and didn’t find a single store where to buy my dress. When the stores options were ending, we entered Charlotte Russe.

Once we had walked a little and observed some nice options, I noticed it was really hot in that store and I commented to my friend if she was feeling that too, because for me it felt as if the air conditioner from the store was turned off. But it was only me.

As soon as I could think about it, I had a cold sweat, even though I was feeling the place was real hot, my skin was turning cold. It was. We walked out the store; I sat on the floor and tried to drink an Ensure. Nothing was working out; I ended up throwing up in the mall. Everyone was looking.

An ambulance came, I went to the hospital. My sugar levels got really low. I was not the first time that I had a hypoglycemia episode, but this surely was the  strongest (and shameful) one. I ended up in the hospital and with no low price dress, but with low levels of sugar in my blood.